Carta a Tomás Carnero y Armesto, de Villaestrille, presbítero
Archivo: Carnero Villastrille
Fecha: 14/11/1827
Parroquia: Santa María de Proendos
Tipo de documento: Correspondencia postal
Palabras clave: injurias, defensa del honor
Descripcion/sinopsis:
Carta enviada a D. Tomás Carnero y Armesto, presbítero, vecino de Villaestrille, por alguien también apellidado Carnero, pero del que desconocemos su nombre, en el que le reprocha las injurias vertidas sobre su persona, haciendo referencia en su defensa de varios pasajes de la Biblia.
Transcripción:Versión PDF
A la atención de don Tomás Carnero y Armesto, presbítero, en Villastrille
Arrojo, octubre 14 de 1827
Muy señor mío y mi dueño:
Recibí su muy apreciable, a la que debo responder sin la más leve procrastinación de tiempo, para que una vez que se alaba en la suya de que sabe moral, sepa que su contenido es una viva prueba de ciencia de pergamino, pues toda su doctrina es tan contraria al espíritu del evangelio como las sagradas escrituras. Pues dos son los puntos sobre que debe girar la respuesta a la suya. Primero, sobre la tan errónea moralización que contiene. Segundo, sobre la injusta contumelia con que usted intenta mancillar mi honor.
Primer punto: La buena moral debe tener siempre por base fundamental el evangelio, las escrituras, la autoridad de los santos padres, y de lo contrario, lejos de ser buena, es mala y parece mil errores. Cuando usted manifestó cómo ciertas cosas con que algunos intentan damnificarme infundadamente, y que a mí me imputan por sospechas y conjeturas temerarias, ¿quiere usted negarme no estarle reprendiendo la escritura en el paralipómenos Capítulo 4: “ne loqueris de proximo tuo malum, quod iniqui dieunit injuste et publice fecit, secur eris in indignacione Domini tui”?1 Y que a mí me estaba favoreciendo el capítulo 14 del Eclesiástico: “Beatus vir qui non est stimulatus in tristeia delicti”2. ¿No sabe usted que el hombre siempre tiene derecho a su fama, aun cuando quisieran denigrársela con delitos falsos e improbables? “Dum modo non costet, evidenter. Lege Divum Thomás 2.2, quest. 73, Art. 1”3 y después estudie aquella regla del derecho que dice “Nullis presumitur malus nisi constet evidenter”.4
Supongamos ahora que todo lo que usted dijo era cierto, y como tal estaba aprobado. ¿Quiere usted negarme no ha delinquido, aunque no contra justicia contra caridad, por la complacencia o a lo menos interpretativa de semejante narración? Pues era inseparable de ella, supuesto el “fomes peccati”5, y además, ¿a qué inocente ha salvado usted con sus dichos? Al inocente es lícito salvarlo (si es que lo haya) por manifestación de delitos evidentemente ciertos y no falsos. “Quia non sun facienda mala, ut inde veniant bona. Lege Divum Thomás in 2., quest 64, Art. 6”.6 En cuanto al capítulo de San Bernardo que usted me alega, no le contesto, pues viene tanto al caso como el pimiento para la leche. Esta si que es moral sana y no la suya, pues la funda usted en las caprichosas razones de su entendimiento, y además mire usted lo que le dice el Evangelio: que ve una paja en el ojo ajeno y no ve una trabe en el suyo.
En cuanto a lo que me dice que mis obras son defectuosas, lo confieso, pero más defectuosas son las de aquel que alaba las suyas, pues le reprende la escritura en el capítulo 7 del Eclesiástico: “Non te justifices ante Deum, quoniam agnitor cordio ipse est”.7 Yo estoy contento en ser murmurado, pues lo ha sido Jesucristo, con ser un Dios tan santo, y la cierta esperanza que tengo de que quede intacto mi honor me coloca en el zénit de mis glorias, y en muy breve tiempo, para que de este modo quede burlada la malicia de los malvados. “Procterea exhonoravit Dominus conbentus malorum. Elesia it, cap. 10”.8 En cuanto a lo insolente que llama a la mía, digo que iba más política que la suya. En cuanto a lo que me dice de no estar tan desocupado como yo, digo que sus ocupaciones unas serán buenas y otras malas, como las de todos, sólo advierto a usted que aunque usted dice que soy holgazán y que no estudio, no obstante a horas perdidas estudio lo poco que sé, y lo he de lucir también como los que me critican. “Nosce te ipsum”.9
Segundo punto: No sé en qué opinión quepa, por lícito, contumacia a otro con expresiones tan bajas, máxime dándose usted asimismo el título de modelo de justicia, y sabiendo que el honor mío es tan bueno y lustroso como el suyo. En fin, ya me canso de escribir, sólo le digo que muchos quedarán por embusteros antes de pocos días.
Mande a este señor que su mano besa. Firma: Carnero.
Posdata: De los textos de escritura que alego a usted, no tienen otro sentido más que el literal, pues para ponerle textos de otro sentido no los entendería, a no ser que sus ocupaciones sean en estudiar la Biblia.
Traducción de las expresiones en latín:
1 No hables mal de tu prójimo, pues los malvados lo han hecho injustamente y públicamente, y estarás a salvo de la ira de tu Señor.
2 Bienaventurado el hombre que no se deja provocar por el dolor del pecado.
3 Siempre que no cueste nada, evidentemente. Lea Santo Tomás 2.2, Cuestión 73, Art. 1.
4 Nadie puede considerarse malo a menos que esté claramente establecido.
5 El combustible del pecado
6 Porque no se deben hacer males para que de ellos vengan bienes. Lea a Santo Tomás en 2. Cuestión 64, Art 6.
7 No te justifiques ante Dios, porque Él es quien conoce tu corazón.
8 El Señor ha deshonrado a la congregación de los impíos. Elíseo, capítulo 10.
9 Conócete a ti mismo.
Coincidencias
Archivo:
Carnero Villastrille (174)
Parroquia:
Santa María de Proendos (111)
Tipo de documento:
Palabras clave:
Injurias (2)





