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CEHIS - Centro de Estudios Históricos de Sober

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Desperfectos en la casa rectoral de Barantes

Archivo: Carnero Villastrille

Fecha: 24/12/1782

Parroquia: San Xoan de Barantes

Tipo de documento: Documento de acuerdo privado

Palabras clave: costes material, salarios, oficios

Descripcion/sinopsis:

Don Diego Carnero, tras tomar posesión del curato de San Juan de Barantes, solicita por la vía judicial que el heredero del anterior cura párroco, don Francisco Rodríguez Cavolugo, se haga cargo de los desperfectos que este dejó en la casa rectoral.

Transcripción:Versión PDFpdf

1782-12-24 Desperfectos en la casa rectoral de Barantes

Habiendo tomado posesión del curato de San Juan de Barantes don Diego Carnero, en el año de 1782, este pidió por ante el señor provisor de la ciudad de Lugo, don Vicente de Casero, contra Manuel Rodríguez Cavolugo, como heredero de don Francisco Rodríguez Cavolugo, su antecesor en dicha feligresía, el que se le hiciese cargo de los desperfectos que había en las casas rectorales y bienes diestrales anejos y pertenecientes a dicho curato de San Juan de Barantes. Y estando en estado de partir notario para su cumplimiento, convenidos amistosamente entre los citados don Diego Carnero, actual abad en dicha feligresía de San Juan de Barantes, y Manuel Rodríguez Cavolugo, como heredero que quedó del referido don Francisco Rodríguez Cavolugo, nombraron por perito para dicha regulación a mí, don Joaquín Freire, vecino del Campo del Cartago, en dicha ciudad de Lugo, que vine desde dicha ciudad en compañía del citado Manuel Rodríguez a dicha feligresía de Barantes, y acompañado del explicado don Diego Carnero, actual abad en ella, reconocí con toda individualidad los desperfectos que resultaron haber en los bienes y casas rectorales de dicha feligresía en el tiempo que sirvió de tal abad el citado don Francisco Rodríguez Cavolugo. Y halló ser los siguientes:

En primer lugar, reconoció la pared que cierra la dehesa que llaman de Arriba, por la parte del mediodía, y halló que para su reedificación se necesitan cinco carros de piedra, que regulados con su arranque, conducción y obrar de manos a cuatro reales, cada uno hacen 20 reales.

Más ha reconocido la pared que le cierra por la parte del norte, que tiene de largo 37 brazos, que por estar faltona de alguna piedra, le reguló su falta en cuatro carros, que a los mismos cuatro reales importan 16.

También ha reconocido la pared que cierra la cortiña llamada de Chousa, que está en la carrera que va de Seoane para el lugar da Cal, que tiene de longitud 36 brazas y de alto seis cuartas, la cual necesita para su reedificación diez carros de piedra, que se los reguló con el arranque, conducción y compostura en 40 reales.

Asimismo, reconoció la cortiña de la Vesada, que se halla bastante deteriorada por la parte del mediodía, aunque con alguna piedra, y para reedificarla le reguló 20 carros de piedra, que regulados al mismo precio de los antecedentes, suman 80 reales.

También ha reconocido el prado y ameiral que llaman da Vesada, que se haya abierto por el lado del norte y poniente y cerrado por la del mediodía y naciente, y la pared que le cierra por este lado tiene algunos desfalcos, y le reguló para su reedificación 26 carros de piedra, que regulados conforme a los antecedentes, suman 104 reales.

También ha reconocido la cortiña llamada de Suasairas das Pías, por la cual baja un camino de a pie que sigue a la Lama desde el lugar de Seoane; tiene de longitud, con el lameiro que está por debajo de dicha cortiña, 94 brazas, y dicha pared para su reedificación le reguló 112 reales.

Del mismo modo reconoció la pared que cierra la cortiña da Devesa y prado de Suasairas das Pías, que demarca por arriba con la cortiña antecedente, y reguló su pared en 112 reales y medio.

Y la pared que circunda la dehesa de Suasairas das Pías por la parte del norte y mediodía, que se compone de 70 brazas, reguló de desperfectos para su construcción o reedificación 26 carros de piedra, que regulados a los mismos cuatro reales, suman 104 reales.

Item, ha reconocido las paredes de la huerta que dice por debajo de la bodega y halló que todo ella, no excediendo la pared de cinco cuartas, con la piedra que tiene necesita 40 carros de piedra, que regulados a los mismos cuatro reales suman 160 reales.

También ha reconocido el techo de la bodega y halla que se necesita para su reedificación 366 reales.

También ha reconocido la corte de caballeriza en la que se halla el horno de cocer pan, reguló el desperfecto de ella con un palo que necesita dicha casa de corte en 102 reales.

La sala principal, que se compone de diez varas de largo y 6,5 de ancho, sin fallar, para todo esto se necesitan, sin embargo de que el fallado no será preciso mediante está bien latado, 300 reales.

Teja para retejar dichas casas, necesitan 160 reales.

Necesita también dicha casa dos puertas que son las que cierran el patio, que las regula en 200 reales.

Cuyas partidas parece importan la cantidad de 1.876 reales con 17 maravedís, por cuya cuenta tiene o resulta haber hecho desperfectos según informes que al asunto han tomado las partes y el perito que suscribe, don Francisco Rodríguez, abad que ha sido en dicho curato de Barantes, lo siguiente:

El haber hecho una reducida cornisa que se halla sin chimenea y está en la entrada de dicha casa, vuela, reguló en 425 reales.

Un cuarto nuevo, con su ventana al patio, y dice enfrente de la sala y cuarto principal, haciéndole la pared del mediodía, pisarlo, fallarlo, en todo le regula 700 reales.

Que las dos partidas (…) la división de madera que tiene en tres porciones el cuarto de la partida antecedente con una media ventana que le hizo a la parte del poniente suman la cantidad de 1.125 reales, de modo que resultó contra el Manuel Rodríguez Cavolugo, como heredero de don Francisco Rodríguez, abad que ha sido en dicha feligresía, la cantidad de 751 reales y 17 maravedís, que dicho Manuel le entregó al citado don Diego Carnero en seis arcas de mediano uso, reguladas a 50 reales cada una que hacen 300 reales; dos cubetes, cada uno de 14 cañados, que las regula a 3 reales cada cañado, que suman 84 reales; dos tinas, una sin fondo y otra sin arcos, de llevar las dos 36 cañados, que por estar viejos los reguló en 60 reales; una vaca con su ternera, que se reguló en 304 reales, con cuyas partidas le deja pago todo lo en que resultó alcanzado en razón de dichos desperfectos al motivado Manuel Rodríguez Cavolugo, y el citado don Diego pago y satisfecho de ellos; y para que conste lo firma dicho abad actual con el referido perito, que efectuó dicha tasa bien y fielmente a su alcanzar y entender, estando en dicha feligresía de Barantes, a 24 de diciembre del año de 1782. Firma: D. Joaquín Freire.