Escudo del Conselho de Sober

CEHIS - Centro de Estudios Históricos de Sober

  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen

Inventario de los bienes a la muerte de Benito Agustín Rodríguez

Archivo: Casa da Lama (Santiorxo)

Fecha: 1720

Parroquia: San Xurxo de Santiorxo

Tipo de documento: Escritura notarial

Palabras clave: inventario de bienes, merino

Descripcion/sinopsis:

Al fallecer Benito Agustín Rodríguez, escribano de su majestad y dueño de la Casa da Lama, su mujer Dª María Pascua de Veira quedó afectada psicológicamente al tener que hacerse cargo de sus seis hijos, menores de edad, por lo que fue inhabilitada y el merino del Coto Novo reclamaría la presencia de Dª Manuela Rodríguez, hermana del difunto, para hacer recuento de los bienes que habían quedado en la casa.

Transcripción:Versión PDFpdf

En la feligresía de San Jorge de Santiorjo, jurisdicción del Coto Nuevo, año de mil setecientos y veinte, por ante mí escribano de su majestad su merced D. Gaspar de Puga Ojea, merino de esta dicha jurisdicción, dijo se le ha dado noticia que D. Benito Agustín Rodriguez Arias, escribano del rey nuestro señor y vecino que ha sido de la Casa de la Lama de esta referida feligresía y jurisdicción, se había fallecido habrá como cosa de diez meses, y de él y de Dª María Pascua Varela de Gracies, su mujer, han quedado y tiene la sobredicha seis hijos e hijas, todos menores, pues el mayor no pasa de trece años, incapaces para administrar sus bienes, y que aunque por Rodrigo Domínguez, antecesor de su merced, por ante el escribano de número de esta mencionada jurisdicción, se hizo inventario de los papeles tocantes al oficio del difunto, se dejó de hacer de los más pertenecientes a dicha casa y bienes de ella anejos, por ser propios de la dicha viuda por donación que de ellos le había hecho el Ldo. D. Domingo Varela, cura que ha sido de la feligresía de San Julián de Lobios, su tío, y ahora difunto, como ni tampoco se nombró tutor a dichos menores por tocar a su merced el corregidor de la villa de Monforte y sus estados el conocimiento, y estar dicha viuda con determinación de aceptar este cargo, lo cual de pocos días a esta parte que se halla fatua y lisiada del juicio, incapaz de administrar los bienes y de cuidar de sus hijos menores, y por esta causa y para que haya la cuenta y razón que conviene en semejantes lances, protesta hacer inventario solemne de todos los bienes muebles y raíces que se hallaren haber quedado del difunto y ser de él y de dicha viuda, y de los papeles tocantes a ellos, y depositarlos en personas abonadas que de ellos dé cuenta e ínterin se toma providencia sobre la tutela, para lo cual, de fenecido dicho inventario, protesta asimismo noticiarlo a su merced dicho corregidor, y para que los bienes que hubiere fuera de esta jurisdicción se libre requisitoria para sus mercedes los jueces de donde se hallaren sitos, para que se sirvan dar permiso al presente escribano para inventariarlos, o lo hagan sus mercedes con su asistencia; y por este auto que sirva de requisitoria y comisión para el presente escribano, con lo anejo y dependiente, así lo proveyó, mandó y firmó, de que doy fe.

En la Casa da Lama de la referida feligresía de San Jorge de Santiorjo, de esta jurisdicción del Coto Nuevo, por ante mí escribano, su merced dicho merino a presencia de Dª Manuela Rodríguez, hermana del difunto, que actualmente está cuidando de la casa y de los bienes que abajo irán escritos, estando en dicha casa donde vivió el difunto y hoy vive Dª María Pascua Varela con los hijos que le quedaron de su marido, la cual reconoció hallarse totalmente fatua y privada del sentido, por lo que se reconoció de su obrar y hablar, y habiendo pasado a reconocer los bienes muebles halló e inventarió los siguientes:

En el cuarto de la sala una tarima con sus cuerdas de juncal y un colchón nuevo de estopilla; tres sábanas de lienzo; una colcha blanca de nudillo; otra sábana de lienzo, también usada; siete servilletas viejas y rasas; una camisa de lienzo usada, del difunto; una arca de castaño nueva, de porte de diez tegas, con su cerradura, sin llave, vacía; tres mantas de burel medianas; una castellana destruida, con la traza; un arca de porte de ocho ferrados, con su cerradura y llave, en la que se halla la ropa de vestir de dicha viuda.

En el cuarto que llaman la sala, ocho madejas de estopa gruesa y seis de estopilla; cincuenta tablas de castaño entre pequeñas y grandes; treinta y seis libras de lana para lavar; un banco pequeño raso de sentar; una arca de castaño nueva, de porte de veinte tegas, sin cerradura, vacía; otra de lo mismo, también nueva, con su cerradura, veinte y siete tegas de trigo; otra arca también nueva de porte de veinte tegas sin cerradura; otra de la misma cantidad, con su cerradura y llave; una cuerda de carro de juncas nueva; dos cestos coleiros viejos; una silla mular sin estribos, con su cajetín viejo; un sillón mediano, sin cinchas.

En el cuarto oscuro se hallaron dos lechos de madera viejos.

En el cuarto nuevo una cama de cuerdas vieja descompuesta, con su jergón viejo; una manta de burel a medio gastar; dos sillas de madera; un banco de respaldo; una linterna nueva; media cama de campo, con sus cuerdas; un jergón y un colchón; una almohada llena de lana; una sábana de lino; una colcha de lo mismo, todo usado; una manta de burel blanco y negro, también usado; un bufete de castaño con tres cajones, con llave uno de ellos, dentro del cual hay un salero, una almofía, una jarra, todo de Talavera; un martillo viejo; unas espabiladeras de bronce; y en el otro cuarto nuevo de junto a la cocina, una servilla de estaño, rota por el fondo; un banco de respaldo nuevo; tres escobillas de Talavera; dos madejas de estopa gruesa; una cama entera, con el jergón viejo; un colchón usado; una manta también usada, de las de burel; una sábana de dos lienzos de estopa, asimismo usada; otra manta castellana, rota; otra de burel mediana; una almohada llena de lana; y un taburete de palo; en el celeiro de junto a la cocina, una arca de porte de cincuenta tegas, sin cerradura; otra de veinte tegas, también sin cerradura; otra de treinta tegas sin cerradura ni goznes en la cobertura, y en ellas ciento y ochenta tegas de centeno que declaró dicha Dª Manuela y Juan Antonio Pérez, criado de dicha casa, haberse cogido este año, de que se han de pagar rentas y foros que debiere la casa; dos sierras de mano; un palo de hierro; una palanqueta de lo mismo; cincuenta libras de hierro en el (…) y lamea; un ferrado viejo lleno de garbanzos; dos hoces de monte usadas; una pala de hierro; dos sachos pequeños de huerta; un azadón; dos picaños y tres sacos y dos legones; una guadaña; una azada de monte; dos rejas viejas, que pesaron tres libras; una balanza de hierro, con ocho libras y cuarta de lo mismo; dos ruedas de nogal para carro, nuevas; lampas; dos mantas usadas, una vieja; una sábana de estopa nueva; cuatro meos de carro, madera de roble; trece cintas de palo; dos cestos coleiros usados; en el otro cuarto bajo, junto al mismo, una arca nueva de porte de once tegas, con su cerradura, sin llave; otra arca vieja de porte de seis tegas, sin cerradura ni llave, y en ella dos temoeiros, el uno nuevo y el otro usado; una arca usada de porte de cuarenta tegas, con su cerradura y llave, y dentro de ella seis afusales de lino, cada uno de diez y ocho pares; otra arqueta vieja, de porte de tres tegas, sin cerradura ni llave; otra grande de porte de cincuenta tegas poco más o menos, con su cerradura, sin llave; otra arca de porte de veinte tegas poco más o menos, con cerradura sin llave; otra arca de porte de ocho ferrados poco más o menos; otra del mismo porte, con su cerradura y llave, y dentro de ella tres tegas de habas negras y ocho untos, cada uno de a cuatro libras; siete tocinos enteros, que todos pesarán setenta libras; un dorno de salar carne, sin tapa; cinco cortizos de recoger grano, con sus tapas; treinta y tres escudillas de palo y veinte y tres platos; dos cestas de mano, de palo, para coger castañas.

Y en el cuarto bajo de cocina, un bufete pequeño de comer; dos candeleros de alquimia; una arca vieja y usada, de porte de tres tegas; otra de porte de cuatro tegas, con su cerradura y llave; una macheta de hierro de cortar carne; una artesa de amasar pan, sin tapa ni goznes; dos calderos de cobre, uno grande y otro pequeño, el grande de cuatro cañados y el pequeño de uno y medio; dos asadores de hierro; dos sartenes, una grande y otra pequeña; una revolvedera; tres cucharas de hierro; un cazo de cobre; un asnelo, en donde anda el caldero; tres cañizos de secar castañas; veinte y seis tablas nuevas; un barcal para fregar los cuencos; un pote de metal; dos mesas rasas para sentarse; un escaño; un machado; diez escudillas grandes y tres platos; dos sarillos de rueda; dos mantas viejas en el corredor; una arca vieja; dos carros, uno ferrado y otro lampo, usados; dos molledas usadas y una nueva; un temoeiro; un arado con su reja; dos cuerdas medianas de juncos para carro; otra manta de burel nueva; un bufete y un banco de respaldo; un almirez; un leito viejo.

En la bodega se halló una cuba grande con siete arcos, de porte de treinta y seis cañados poco más o menos; otra mediana de porte de veinte y cuatro cañados; un cubeto con cinco arcos de porte de siete cañados poco más o menos; otro de cuatro cañados; otro de seis cañados con cinco arcos; otro de porte de doce cañados con seis arcos; otra cuba con seis arcos de porte de veinte y seis cañados; otra de porte de treinta y ocho cañados poco más o menos; otro cubeto de porte de nueve cañados; un ambado de palo; una amboa de porte de cañado y medio; un (…) con una segundera para un lagar; una tina de porte de veinte y cuatro cestos, con cinco arcos; un lagar sin pilo, nueve cestos carrales y dos coleiros; treinta y un pontones grandes y pequeños, más otro cesto carral; un meón y tres cambas; cuatro haces de lino por mazar, que valdrá hasta tres ducados poco más o menos; un ripo para ripar lino.

Ítem, veinte y dos ovejas y seis corderos de este año; veinte y un lechones pequeños y grandes; dos bueyes grandes de labranza; dos vacas con sus crías; otras dos jatas y un jato; una (……) nueva; una chupa de tosetón usada, con sus botones de plata; un jubón de dragate azul, con diez y ocho botones de plata; dos sillas de morcovia viejas con su elevación de alquimia; otras dos de palo; un bufete con su cajón; un banco de respaldo nuevo; una fresquera con doce frascos; una escopeta y una espada; ocho libros viejos; dos pistolas, la una con su caño de bronce y la otra de hierro; una chocolatera; una gichara con dos platillos de Talavera; un pico de hierro; dos Bonarinas en tres tomos; otro libro intitulado “Plática de curas y confesores”; otro intitulado “de Villadiego”; otro libro intitulado “Obras del venerable Fray Juan de la Cruz”; una arca con su cerradura, de porte de seis tegas, en la cual están los papeles del oficio; otra arca sin cerradura, de porte de cinco tegas; otra con su cerradura de porte de dos tegas; una efigie de un Santo Cristo de madera; una lámina pequeña de san Bernardo; una pintura de medio cuerpo de nuestro rey, con sus marcos dorados; seis cucharas y seis tenedores de plata y una taza de lo mismo, y otros dos vasos de plata, que todo pesa dos libras gallegas, que son cuarenta onzas, en que entra otra cuchara quebrada y el pie de otra; unas espabiladeras de alquimia; una caja de plata capuchina, que pesará hasta tres onzas; dos escarbadientes, que ambos pesarán tres de plata; unas arracadas con sus piedras verdes, ordinarias, de filigranas de plata sobredoradas, una de ellas quebrada; un lazo de filigrana de lo mismo, pesará como un escudo; una cajita de plata para (…) de muestra, que pesará dos de plata; dos anillos de oro con sus piedras verdes, uno de ellos con ocho blancas, que los dos quitados las ridas pesarán casi un doblón de a sesenta reales; tres pajares de hierba, que se moderaron en doce carros; otro de paja trigo, que tendrá hasta dos carros.

Y aunque su merced ha buscado en dicha casa, aira y alrededores de ella, no halló otros ningunos bienes muebles más de los referidos, y por hoy ser tarde, mandó suspender la prosecución de este inventario hasta mañana catorce del corriente, y lo firmó, de todo lo cual fueron testigos Santiago Rodríguez da Villerma, Martín Álvarez del lugar de Villar de esta feligresía referida de Santiorjo, y Benito Domínguez de Leis, vecino de San Julián de Sobrado de Tribes.

Cuyos papeles volvió a meter en dicha arca y la cerró con llave, y todos ellos y los referidos bienes muebles, según quedan inventariados, respecto la fresquera y bonacinas los depositó en Joseph Carnero y Joseph Quiroga, vecinos del lugar das Casas, y les mandó tengan todo ello a ley de depósito, e ínterin se motiva providencia en la tutela de los menores y disposición de la viuda, les previno vayan dando grano, carne y más comestible a los criados, paguen diezmo y foros que se debiere, todo ello por cuenta y razón; y porque los sobredichos, por estar la casa sola, rehusaron cargarse de las cuarenta onzas de plata labrada arracadas de filigranas, por lo mismo del aro de oro y dos anillos de lo mismo y más alhajas de plata que expresa este inventario, a persuasión de dicho D. Juan Díaz Guerra, cumplidor y hermano del difunto, se entregaron a D. Domingo Martínez, para que lo tuviese a ley de depósito, en caso que no quisiese tomarlo a cuenta de los doscientos ducados que parece le quedó debiendo el difunto, como se anuncia en la memoria de testamento simple; y la fresquera y bonacinas dio el mismo cumplidor a D. Benito Martínez, cura de Lobios, tasado en ciento y sesenta reales, que se le debían de las misas de aniversario y tres libras de cera, de que otorgó carta de pago a favor de los menores; no firmaron los depositarios, hízolo dicho Martínez, y a ruego de los sobredichos un testigo, que lo fueron presentes Santiago Rodríguez da Villerma, Martín Álvarez de Villar y Benito Domínguez de Sobrado; firmó su merced y de ello doy fe, y lo mismo doy de que su merced dicho merino, que por ahora a fin de excusar a los menores gastos, y hasta reconocer si dicha viuda se vuelve a su cabal juicio, cuanto a los bienes raíces tanto por lo referido como por estar en diferentes jurisdicciones, como son en esta, San Julian de Lobios, Santa María de Amandi, San Esteban de Ribas del Sil y Melias, y hasta que sobre todo se tome la providencia que pareciere a favor de dicha viuda y sus menores, por su merced u otro juez competente, el presente escribano retenga en su poder estos autos sin protocolizarlos, hasta saber si a continuación de ellos se ha de pasar al registro de dichos bienes raíces; y por este su auto así lo firmó su merced, testigos los de arriba dichos.