Escudo del Conselho de Sober

CEHIS - Centro de Estudios Históricos de Sober

  • imagen
  • imagen
  • imagen

Testamento de Baltasara de Anseán

Archivo: Carnero Villastrille

Fecha: 07/02/1849

Parroquia: San Salvador de Neiras

Tipo de documento: Testamento nuncupativo

Palabras clave: testamento, codicilo, últimas voluntades

Descripcion/sinopsis:

Baltasara de Anseán, residente en la parroquia de San Salvador de Neiras, dispone sus últimas voluntades ante don Diego Carnero, cura ecónomo de dicha parroquia de Neiras.

Transcripción:Versión PDFpdf

In Dei nomine, amén. Dentro de la casa rectoral de San Salvador de Neiras, distrito de Sober, a siete días del mes de febrero, año de 1849, Baltasara de Neira, soltera, natural de Santa Catalina de Anseán, partido de Lugo, y actualmente residente de veinte años a esta parte en San Salvador de Neiras, hallándome enferma de enfermedad natural que la majestad divina fue servido darme, pero en cabal juicio y entendimiento natural, creyendo como firmemente creo los misterios de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero todopoderoso, y en todo lo más que tiene, cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia, C.A.R., bajo cuya fe siempre he vivido y protesto morir, recelosa de la muerte, a fin de que mis cosas queden arregladas, por falta de escribano que lo autorizase, me requirió a mí, don Diego Carnero, cura ecónomo de esta parroquia de San Salvador de Neiras, se lo pusiese por escrito según ella lo ha hecho y dictado de su propio movimiento, sin ser persuadida de persona alguna, en la manera siguiente:

Después de haber encomendado su alma a Dios, que la ha redimido, en quien dijo creía, como asimismo el misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, quiero que mi cuerpo sea amortajado con el hábito bendito y con la decencia regular, y enterrado en el cementerio de Neiras, muriendo en esta parroquia; que asistan a la función de dicho entierro veinte señores sacerdotes, o los que elijan mi cumplidor o cumplidores, que por tal elijo al dicho cura ecónomo don Diego Carnero, y doña Concepción Carnero, a quienes faculto para que cobren algunos maravedís que varios sujetos me adeudan y el mencionado don Diego sabe, e inviertan todo mi haber y la poca herencia que quede a mi fallecimiento en sufragios por mi alma, como igualmente señalen el número de misas que les parezca, a proporción de mi herencia; y la poca ropa la repartan a los pobres que les tengo insinuado. Declaro no quedar debiendo cosa alguna. Igualmente me manden decir una misa a la Virgen del Carmen, otra al Santo Ángel de la Guarda, otra al santo de mi nombre, y más de mi devoción; y quiero que este mi testamento tenga valor y efecto, que a él solo se le dé fe y no a otro alguno; revoco todos los que hubiere hecho. El cual testamento así formado y dictado por la testadora a mí, el referido don Diego, cura ecónomo, y en presencia de Domingo González, Ramón Vázquez, Manuel Sáenz, Alonso González y Bernardo Rodríguez Ratiña, todos vecinos de esta parroquia de Neiras, a quienes se les ha leído a presencia de la testadora, que ha dicho haberlo entendido y dado por bien hecho, y por lo mismo se ratifica en él; hecho en la misma habitación de la enferma, la cual por no saber firmar, requirió a uno de los testigos lo hiciese a su ruego, y lo hizo el Alonso y Domingo, y no los otros, por no saber. Firma: don Diego Carnero; como testigo y a ruego halleme presente, Alonso González; Domingo González.

Otro testamento de Baltasara de Anseán:

In nomine Dei, Amen. Sepan cuantos vieren esta carta última y postrimera voluntad, como yo, Baltasara de Neira, oriunda en Santa Catalina de Anseán, jurisdicción de Aday, en esta provincia de Lugo, y actualmente residente en la parroquia de San Salvador de Neiras, jurisdicción de Sober, en casa y compañía del señor don Tomás Carnero, cura párroco de dicho San Salvador de Neiras, en cuya compañía pasa de veintitantos años estuvo y está, hallándome enferma y de una edad avanzada e imposibilitada por sus achaques, pero sana de juicio, entendimiento y voluntad, deseando arreglar mis cosas espirituales y temporales, ordeno y dispongo mi testamento en la manera siguiente:

Después de confesar los misterios de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas de un solo Dios verdadero, y el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, y más misterios que nuestra Santa Madre Iglesia nos enseña, en comiendo mi alma al Hijo de Dios, que la ha redimido a costa de su preciosísima sangre, poniendo por mi abogada e intercesora a la Reina de los Ángeles, siempre y especialmente a la hora de mi muerte, y mi cuerpo a la tierra, y que sea amortajado con un hábito bendito y de la clase que pueda ser habido y enterrado en el cementerio de esta parroquia de Neiras.

Declaro me están adeudando varias personas algunos maravedís, cuyas cantidades y sujetos que los deben sabe don Diego Carnero, capellán de dicho señor y cura de Neiras, por estar asentados de su puño y letra, cuyas cantidades quiero sean cobradas cuanto antes por mis cumplidores, que elijan las que invertirán por mi ánima y sufragios de la cárcel del purgatorio.

Ítem, declaro tener algunas ropas de vestir y otras alhajas y de cama, las repartirán a los pobres de esta parroquia que particularmente yo les señale a mis cumplidores.

Asimismo, confieso estar satisfecha de los servicios que le tengo hecho a mi amo, don Tomás Carnero, cura de la mencionada parroquia de Neiras, de quien tengo recibido particulares favores por las asistencias y sufrimientos en mis achaques y vejez.

Ítem, declaro tener entregado varias partidas de dinero a mi sobrino, dueño de la casa de mi nacimiento, a quien se las dono con lo más que pueda corresponderme de la herencia de mis patrucios, sin que pueda reclamar cosa alguna más que quede a mi fin y muerte.

Ítem, teniendo en consideración los buenos servicios y sufrimientos en mis achaques por doña Concepción Carnero, sobrina de mi amo, don Tomás Carnero, le dejo un baúl vacío, pero con llave. Y para cumplimiento de todo esto y lo más que reservadamente les digo, elijo por mis cumplidores testamentarios y albaceas al señor mi amo, don Tomás Carnero, cura de esta parroquia, y don Diego, su capellán, y por consiguiente revoco y anulo otro cualesquiera testamentos que parezca de escrito y por palabra. Y de ofrenda de cuerpo presente, veinte reales; y mando se entregue a su majestad los doce reales de manda forzosa; siendo testigos Sebastián Vázquez, Simón González, José González, Pedro Arias y Ángel Freire, vecinos de esta parroquia.